gastro píldoras — artículo
Mentoría gastronómica o consultoría: cuál necesitan de verdad
Casi cada semana me escribe alguien pidiendo «una consultoría». Cuando rascamos un poco, muchas veces lo que buscan es otra cosa: alguien con oficio que les acompañe mientras son ellos quienes deciden y hacen el trabajo. Y pasa también al revés. Hay quien pide mentoría porque suena más cercana, cuando en realidad no tiene ni el tiempo ni el equipo para construir nada por su cuenta, y lo que necesita es que alguien entre y deje las cosas funcionando.
No es un problema de vocabulario. Elegir mal el camino cuesta meses, dinero y, sobre todo, ánimo. Por eso quiero contarles cómo lo veo yo, desde mi experiencia como mentor, y por qué en mi forma de trabajar ese camino nunca se elige antes del Diagnóstico.
Qué es mentoría y qué es consultoría, sin adornos
En la mentoría, ustedes construyen y yo superviso. Se sientan a trabajar sobre su negocio real —la carta, el equipo, los procesos, las herramientas digitales, la inteligencia artificial cuando toca— y yo les señalo por dónde no ir, les hago las preguntas incómodas y reviso lo que van decidiendo. Enseño; no ejecuto. Al terminar, el criterio se queda en su casa, porque lo han formado ustedes.
En la consultoría el reparto se invierte. Entro yo, analizo, diseño y dejo el sistema funcionando. Ustedes validan, deciden lo que les corresponde y reciben un resultado implantado.
Lo resumo igual que en mi página de mentoría: la mentoría da autonomía; la consultoría da un resultado. Ninguna es mejor que la otra: son herramientas para momentos distintos.
Señales de que lo suyo es mentoría
Suele encajar cuando quien me escribe ya tiene oficio y quiere dar un salto en cómo gestiona. Chefs con varios años de trayectoria, propietarios que están en el día a día, founders con un proyecto serio entre manos. Personas que no quieren depender de un tercero para siempre.
Hay una señal menos obvia, y es el tiempo. La mentoría exige horas de trabajo entre sesión y sesión. Si pueden reservar ese espacio, y además aguantan que alguien les señale lo que no funciona sin tomárselo como algo personal, la mentoría rinde mucho. Yo asumí la dirección de mi primera cocina con apenas 18 años, y habría dado mucho por tener al lado a alguien que me dijera por dónde no ir.
Señales de que lo suyo es consultoría
Encaja cuando el problema es urgente y el negocio no puede esperar a que el equipo aprenda. Cuando hay que abrir, reordenar o implantar algo concreto en un plazo cerrado. Cuando quien dirige está desbordado y lo último que necesita son deberes para la semana. O cuando la pieza que falta es técnica y no tiene sentido que el propietario aprenda a construirla: lo sensato es que alguien la construya y la deje documentada.
Hay casos en los que el alcance es todavía mayor: varios frentes abiertos a la vez, varias disciplinas, un equipo trabajando dentro del negocio durante meses. Si lo que necesitan es una consultoría integral con equipo, eso lo llevamos desde ChefBusiness (se abre en una pestaña nueva). Aquí, en mi marca personal, hablo del acompañamiento 1 a 1 que hago yo.
Los errores caros de mezclarlos
En treinta años de oficio he visto tres errores que se repiten más de lo que deberían.
El primero es contratar consultoría esperando aprender. El consultor entrega, se va, y a los pocos meses nadie en la casa sabe mantener lo que se implantó, porque nadie lo construyó. El sistema se degrada y parece que la consultoría falló, cuando lo que faltó fue transferencia.
El segundo es el contrario: pedir mentoría esperando que el mentor haga el trabajo. Se llega a la sesión sin haber tocado nada, cada semana se repite la misma conversación y la frustración crece por ambos lados. Un mentor que ejecuta deja de ser mentor, y un cliente que no ejecuta no aprende.
El tercero es el más silencioso: mezclar los dos caminos sin decirlo. Un acompañamiento que un día consiste en enseñar y al siguiente en hacer, sin acuerdo previo, acaba sin responsable claro. Cuando algo sale mal, nadie sabe si le tocaba al cliente o a mí. Por eso prefiero dejar el camino decidido, y por escrito, antes de empezar.
Por qué decide el Diagnóstico y no un formulario
En mi forma de trabajar el orden es siempre el mismo: primero, un Diagnóstico de idea o proyecto; después, una propuesta a medida; y solo entonces, mentoría o consultoría. No hay una casilla que marcar en una web para elegir camino, y es a propósito.
Quien llega pocas veces sabe si su problema es de carta, de equipo, de canal, de producto o de cómo se toman las decisiones. Tampoco es fácil ver desde dentro cuánto tiempo real hay ni cuánto cambio aguanta el equipo. Eso es justo lo que miramos en el Diagnóstico. Con ese mapa delante, la elección suele caer por su propio peso, y a veces la respuesta honesta es que todavía no me necesitan.
Llevo en cocina desde los 17, hago consultoría en paralelo desde 2010 y he acompañado más de 120 proyectos en España, Latinoamérica, Estados Unidos y Oriente Medio; el recorrido completo está en mi trayectoria. Lo que he aprendido en ese tiempo es sencillo: el camino se acorta cuando alguien les señala por dónde no ir, pero solo si antes se ha entendido bien dónde están.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una mentoría gastronómica y una consultoría?
En la mentoría gastronómica que hago, el cliente construye y yo superviso: enseño, señalo errores y reviso decisiones, pero no ejecuto. En la consultoría, entro yo, diseño y dejo el sistema funcionando. La mentoría da autonomía y criterio propio; la consultoría da un resultado implantado.
¿Cómo saber si un negocio necesita mentoría o consultoría?
La mentoría encaja cuando hay oficio, tiempo para trabajar entre sesiones y ganas de aprender a decidir sin depender de nadie. La consultoría encaja cuando el problema es urgente, el equipo está desbordado o la pieza que falta es técnica y conviene que la construya otra persona. En la práctica, lo aclaro con cada cliente en el Diagnóstico.
¿Se puede elegir mentoría o consultoría directamente en la web?
No. En mi forma de trabajar el camino se elige después del Diagnóstico de idea o proyecto, nunca antes. El orden es siempre Diagnóstico, propuesta a medida y, solo entonces, mentoría o consultoría, porque sin mirar el caso real es fácil elegir la herramienta equivocada.
¿La mentoría es un curso?
No. Mi mentoría es un acompañamiento 1 a 1 sobre el negocio real de cada cliente, sin temario cerrado, sin clases grupales y sin certificado. El cliente trabaja sobre su carta, su equipo, sus procesos o sus herramientas de inteligencia artificial, y yo superviso ese trabajo.
¿La mentoría es presencial u online?
Las dos cosas. Mi base está en Madrid, donde puedo trabajar en presencial, pero la mayor parte de mi trabajo es digital, por videollamada 1 a 1, y buena parte de mis clientes opera fuera de España. Presencial en Madrid es un plus, no un requisito.
¿Cuál es el primer paso para trabajar conmigo?
El primer paso es siempre un Diagnóstico de idea o proyecto. Se puede pedir desde el formulario de la portada o escribiendo a info@johnguerrero.es con el asunto «Diagnóstico». A partir de ahí preparo una propuesta a medida, solo si encaja.
Siguiente paso
Si no tienen claro qué camino les toca, es normal: para eso existe el Diagnóstico. Pueden pedirlo en el formulario de la portada o escribirme directamente a info@johnguerrero.es con el asunto «Diagnóstico». Miramos su caso con calma y, solo si encaja, les propongo mentoría o consultoría.