gastro píldoras — artículo
Diagnóstico de idea o proyecto: lo que miro antes de proponerles nada
Cuando alguien me escribe por primera vez, casi siempre trae la solución ya elegida. «Necesito una consultoría.» «Quiero una mentoría de IA.» Es lógico: tras meses con un problema, uno llega con el remedio puesto. Pero en treinta años de oficio he visto que ese remedio no siempre es el que el proyecto necesita.
Por eso todo lo que hago, sea mentoría o consultoría, empieza siempre igual: con un Diagnóstico de idea o proyecto. Les cuento qué miro en ese primer paso, por qué va antes de cualquier acuerdo y con qué se van al terminarlo, incluso cuando la respuesta es que todavía no me necesitan.
Por qué el Diagnóstico va antes que cualquier acuerdo
En cocina nadie abre el servicio sin la mise en place hecha. Se puede intentar, y la primera media hora parece que funciona; luego llega el golpe de comandas y se ve lo que faltaba. Proponer un trabajo antes de entender el caso es exactamente eso.
El orden en mi forma de trabajar no cambia: primero el Diagnóstico, después una propuesta a medida y, solo entonces, mentoría o consultoría. La propuesta sale del Diagnóstico, no de un catálogo. Se ajusta a la inversión y al alcance de cada idea, tanto si es un proyecto nuevo como si se trata de la reingeniería de un negocio que ya está en marcha.
Cuando alguien firma antes de que nadie haya mirado su caso, compra una plantilla con su nombre. Lo escribí al hablar de lo que un chef consultor no debería venderles y lo sostengo: sin mapa, cualquier plan es decoración.
Qué miro cuando me cuentan una idea o un proyecto
Lo primero es el momento. No es lo mismo una idea que todavía vive en una libreta que un negocio en marcha o uno que ya está escalando; por eso el formulario pregunta justo eso. Una idea necesita preguntas incómodas antes de comprometer nada; un negocio en marcha, que alguien mire lo que ya ocurre cada día; uno que escala, saber qué parte del sistema se romperá primero.
Después busco dónde está el problema de verdad, que casi nunca está donde el cliente cree. Puede ser de carta, de equipo, de canal, de producto o, lo más difícil de ver desde dentro, de cómo se toman las decisiones. Entre 2018 y 2022 supervisé entre 16 y 17 restaurantes a la vez en Tenerife, y ahí aprendí a no fiarme del primer síntoma: lo que se nota en la sala suele ser el final de una cadena que empezó en otro sitio.
Miro también qué información hay: números, carta, organigrama, bloqueos que llevan tiempo sin resolverse. No hace falta tenerlo perfecto, pero si no hay datos no hay mapa.
Y miro a las personas: cuánto tiempo real tienen para trabajar en su negocio y no solo dentro de él, cuánto cambio aguanta el equipo y, sobre todo, si están dispuestas a escuchar lo que no funciona. Eso pesa más que cualquier cifra.
Con qué se van del Diagnóstico
Se van con el problema bien nombrado. Parece poco y es mucho: muchos proyectos se atascan no por falta de esfuerzo, sino por resolver con energía el problema equivocado.
Se van también sabiendo qué camino les encaja. Si quieren aprender a decidir y tienen tiempo entre sesiones, la mentoría suele ser lo suyo, tanto la de cocina y negocio como la de IA, que no es un curso con temario. Si el problema es urgente o la pieza que falta es técnica, lo sensato es que entre yo y deje el sistema funcionando. Y si su caso pide un equipo entero trabajando dentro del negocio durante meses, se lo digo sin rodeos: esa consultoría integral con equipo la llevamos desde ChefBusiness (se abre en una pestaña nueva).
Si el caso encaja, preparo una propuesta a medida a partir de lo que hemos visto. Si no, también lo digo. El Diagnóstico no les compromete a contratar nada cerrado de antemano: una respuesta honesta a tiempo vale más que un acuerdo que nace torcido.
Señales de que todavía no es el momento
No todo el que me escribe está listo, y no pasa nada. Estas son las señales que más veo.
La primera es buscar una solución rápida. Si hace falta un salvavidas para este fin de semana o una fórmula mágica, nada de lo que hago está pensado para eso. Mi trabajo construye criterio, y el criterio necesita tiempo.
La segunda es querer escuchar solo lo que uno ya piensa. Si les duele más el ego que la cuenta de resultados, vamos a chocar. Trabajo con quien viene con honestidad y ganas de ensuciarse las manos.
La tercera es disfrazar una búsqueda de personal: lo que hace falta es alguien en plantilla al mando del día a día, y se presenta como «consultoría». Nombrarlo a tiempo ahorra meses.
La cuarta es la etapa. Mi mentoría de cocina y negocio está pensada para chefs con al menos dos a cinco años de trayectoria; la de IA, para quien ya ha tocado alguna herramienta. Si todavía están en una etapa muy inicial, se lo diré.
Cómo pedir el Diagnóstico
Hay dos vías. El formulario de la portada pide nombre, correo, unas líneas sobre la idea o el proyecto, su momento (idea, en marcha o escalando) y el encaje que buscan: mentoría de cocina y negocio, mentoría de IA, consultoría founder u otro. La otra es escribirme a info@johnguerrero.es con el asunto «Diagnóstico».
Un consejo: cuéntenme el problema, no la solución elegida. Me sirve más «la cocina no llega a tiempo los sábados» que «necesito una consultoría». Y la distancia no es un freno: trabajo 1 a 1, presencial en Madrid u online desde donde operen, como cuento en el artículo sobre el consultor gastronómico remoto.
Llevo en cocina desde los 17 años, hago consultoría en paralelo desde 2010 y he acompañado más de 120 proyectos en España, Latinoamérica y Asia, algunos con Estrella Michelin y Soles Repsol; además programo y aplico inteligencia artificial. El recorrido está en mi trayectoria. De ese camino me quedo con una idea: el atajo no existe, pero el camino se acorta cuando alguien mira bien dónde están antes de moverse.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Diagnóstico de idea o proyecto de John Guerrero?
Es el primer paso con el que empiezan todos mis servicios, tanto la mentoría como la consultoría. En él miro una idea o un negocio en marcha para entender dónde está el problema real y qué camino encaja. Solo si encaja, preparo después una propuesta a medida.
¿Por qué hay que hacer el Diagnóstico antes de contratar mentoría o consultoría?
Porque sin mirar el caso real es fácil elegir la herramienta equivocada: quien llega pocas veces sabe si su problema es de carta, de equipo, de canal, de producto o de cómo se decide. El orden es siempre Diagnóstico, propuesta a medida y, solo entonces, mentoría o consultoría.
¿Qué se revisa en un Diagnóstico de idea o proyecto?
En el Diagnóstico de idea o proyecto reviso cuatro cosas: el momento (idea, en marcha o escalando), dónde está el problema de verdad, qué información existe (números, carta, organigrama, bloqueos) y las personas: su tiempo real, cuánto cambio aguanta el equipo y si escuchan lo que no funciona.
¿Qué se obtiene al terminar el Diagnóstico?
Se sale con el problema bien nombrado y con claridad sobre el camino que encaja: mentoría, consultoría o, a veces, ninguno todavía. Si el caso encaja, preparo una propuesta a medida, ajustada a la inversión y al alcance de la idea. No obliga a contratar nada cerrado de antemano.
¿Sirve el Diagnóstico si todavía es solo una idea?
Sí. Sirve para ideas que aún no han arrancado, negocios en marcha y negocios que escalan, tanto si es un proyecto nuevo como la reingeniería de uno que ya funciona. En una idea, lo útil es hacer las preguntas incómodas antes de comprometer nada.
¿Cómo se pide el Diagnóstico?
Desde el formulario de la portada de johnguerrero.es o escribiendo a info@johnguerrero.es con el asunto «Diagnóstico». Trabajo 1 a 1, presencial en Madrid u online.
Siguiente paso
Si tienen una idea o un proyecto entre manos, empiecen por aquí: pidan el Diagnóstico en el formulario de la portada o escríbanme a info@johnguerrero.es con el asunto «Diagnóstico». Miramos su caso con calma y, solo si encaja, les propongo un camino.